La higiene bucal de tu hijo

¿Tienes niños? Entonces sabes lo difícil que es concienciarlos de lo importante de una buena higiene bucal y, sobre todo, de lo necesario que es hacer visitas periódicas al dentista para calibrar el estado de la misma.
Sin embargo, hay métodos y maneras de conseguir que tu hijo se acostumbre a tener unos hábitos de higiene bucal adecuados y que los mantenga a lo largo de su vida, incorporados ya a su manera de comportarse.

¿Qué técnicas se pueden utilizar?

1. Inicia la higiene bucal de tu bebé desde muy pequeño: Con apenas unos meses de edad es conveniente que empieces a limpiar las encías de tu bebé. Puedes utilizar un paño húmedo que servirá para repasar las posibles impurezas que se queden en sus encías.
De esa manera, además, conseguirás que tu bebé se acostumbre a que hay que limpiar la boca y, por otro lado, le darás un pequeño masaje en sus encías que él agradecerá.

2. Enseña a tu hijo desde pequeño: Cuando ya empiece a ser algo más independiente, acostúmbrale a cepillarse los dientes después de cada comida, sin excepción. Conviértelo en un juego para él y como se lo pasará bien acabará haciéndolo por su propia voluntad.

3. Hazlo tú también: Los niños imitan todo lo que ven en los adultos, por lo que si le dices a tu hijo que se cepille los dientes después de cada comida y tú no lo haces, él acabará por no hacerlo en cuanto tú no estés mirando.
Especialmente durante la primera etapa de su infancia cepíllate siempre los dientes después de cada comida e invítale a unirse a ti. Lo hará encantado, crearás un vínculo con él y además estarás generando un hábito que repetirá a lo largo de su vida.

4. Hilo dental y enjuagues: Poco a poco vete introduciendo el hilo dental en su higiene bucal, a la vez que los enjuagues. Hazlo tú primero y luego explícale como hacerlo, seguro que lo ve como algo divertido y querrá hacerlo cada vez.
En definitiva, la clave está en convertir la higiene bucal en algo divertido, no en una obligación, y en asegurarte de que tú también la practicas de manera adecuada ya que los niños acaban imitando lo que ven en sus adultos.